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22 de Mayo de 2008
Anoche fue muy esclarecedor
como discutiste el tema de las cuotas de género en la vida pública nacional.
Por supuesto que sería
deseable, ideal, que la selección de mujeres para puestos en la vida pública
nacional fuera a partir de criterios de talento y capacidad.
Lo ideal sería que no hubiera
necesidad de cuotas de género para nivelar el terreno de oportunidades. No
vivimos en un mundo ideal.
La presencia de las mujeres en
la vida política, económica y social de la República es mayor ahora que hace
cuarenta años.
Pero también es cierto que es
ha requerido un gran esfuerzo de las mujeres, porque para conseguir algo tienen
que trabajar el doble que cualquier varón.
La misoginia es una realidad,
aunque pretendamos negarlo.
Y no sólo en México. Las
mujeres que han ocupado posiciones de poder como Golda Meier, Margaret
Thatcher, lo han conseguido porque en sus sistemas políticos hay un sistema de
cuotas.
La subyacente misoginia está
por derrotar a Hillary Clinton y a posponer cuando menos por una generación las
posibilidades de una mujer para ser presidenta en Estados Unidos.
En España, hay nueve mujeres en
el gabinete de zapatero, pero ¿acaso no las han calificado como “un equipo de
costureras”?
Esa es la realidad que
enfrentan las mujeres.
Ahora que el IFE está a punto
de convertirse en el club de Toby, hay que exigir que se cumpla con las cuotas
de género.
Sólo así, Joaquín, se podrá
decir con honestidad que se nivela el terreno de las oportunidades para la
mujer.
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