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20 de Mayo de 2008
Hace ya casi seis años que se
difundieron reportajes sobre los problemas del campo mexicano. Se advirtió que
ya entonces se importaba buena parte de los productos agrícolas que
consumimos.
Fue la política aplicada desde
hace 15 años. Impulsar el cultivo de aquellos productos agrícolas de
importación, de gran demanda en el exterior, particularmente en el mercado
norteamericano.
Y se calculó que las ganancias
de esas exportaciones serían suficientes para comprar los granos que hicieran
falta. Y todavía quedaría utilidad.
Y cada año aumentaron las exportaciones de productos agrícolas con
grandes ganancias para los exportadores. Lo suficientemente grandes como para
pagar las importaciones y todavía dejar ganancia. Cosas del libre mercado.
Olvidaron que ese libre mercado
internacional de productos agrícolas, Joaquín, está dominado por los
especuladores financieros, los apostadores de la globalización. Esos que igual
apuestan a la devaluación del dólar que al aumento escandaloso de los precios
del petróleo.
Muchos especialistas han dicho,
por ejemplo, que el precio del petróleo debería ser de unos 75 dólares por
barril, pero cuesta 120 dólares por la especulación de quienes apuestan en el
mercado internacional como en cualquier mesa de Las Vegas. .
Luego, no sabemos si en el
mercado mundial de alimentos hay auténtica escasez, o si los aumentos de precio
son provocados por la especulación de los apostadores financieros.
A los consumidores mexicanos no
les importan esos detalles. Están descontentos por lo caro de los artículos
básicos para su alimentación.
No es asunto económico, como
tantos creen. No, Joaquín, el descontento lo convierte en un serio problema
político.
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