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19 de Mayo de 2008
Mi abuela solía decirme: ay,
hijo, eres un inconsciente.
De eso, claro, hace muchos
años, muchísimos, Joaquín, pero a veces pienso que sigo siéndolo.
Debería comentar los temas
trascendentes de la Nación. La reforma petrolera, el conflicto del PRD.
Pero me molestó que un grupo de
diputados proponga que se eliminen de los desayunos escolares todos aquellos
alimentos que nutren, porque podrían engordar.
Líbreme Dios de estar contra la
alimentación sana.
Me pregunto, Joaquín, si para
las familias de los niños que reciben los desayunos escolares les preocupa que
sus niños engorden.
Y me encuentro con la
información publicada hoy en El Universal.
Casi un millón de familias,
sólo en la ciudad de México, comen mal. En las comunidades pobres de las zonas
rurales de la República la situación es peor.
Si tantos niños, millones de
ellos, comen mal, Joaquín, supongo que sufren desnutrición.
Eso es lo que intentan
corregir, los desayunos escolares, los problemas de la desnutrición.
Pero quieren cambiar los
desayunos escolares. Que no se les de, por ejemplo, leche entera
Me molesta, Joaquín, que haya
legisladores que sólo ven su propia realidad, que ignoran la realidad diaria de
millones de familias y, menos creen que haya millones de niños que sufren
desnutrición
¿Creen que a las madres y
padres de esos millones de niños y niñas, Joaquín, les importa la eventual
obesidad de sus hijos?
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