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1° de Mayo de 2008
Anoche se sugería en Tercer Grado que el
gobierno del Presidente Calderón ha empezado a darle mayor énfasis a la
política social que a la lucha contra la delincuencia organizada que ha sido
prioritaria desde el arranque del sexenio.
Los programas sociales, en realidad, nunca
han dejado funcionar. Aunque a los programas anunciados, además de nombres
distintos, se les han incorporado otras innovaciones, básicamente demuestran
que durante 15 años ha existido una conveniente continuidad en la atención a
los problemas sociales.
Y tenía razón Carlos Marín. Los programas
sociales siempre serán insuficientes, en tanto no estén vinculados con una
política económica distinta.
Ese, pienso, Joaquín, es el problema. Las
premisas de la política económica son las mismas de hace 20 años. Y la economía
no crece. Y, sobre todo, no crea los empleos que necesitan los mexicanos.
Por eso el ambulantaje. Por eso la emigración
al extranjero.
Si no existiera la informalidad del
ambulantaje, absorbiendo más del 30 por ciento de la actividad económica. Si
los mexicanos no emigraran a Estados Unidos al ritmo de más de medio millón
cada año, la situación ya habría explotado en México.
Las predicciones internacionales consideran
que el crecimiento de la economía latinoamericana será en promedio casi 5 por
cientos. Más en algunos países.
Aquí, hace nueve años que la economía no
crece al 6 por ciento.
Los programas sociales son esenciales,
obligación del gobierno, pero la política económica tendría que abrir, con
empleos, las puertas para salir de la pobreza.
Pero de eso, Joaquín, de eso nadie quiere
hablar.
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