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30 de Abril de 2008
Durante seis meses hubo la percepción de que
el gobierno de Vicente Fox toleró el secuestro de la ciudad de Oaxaca durante
2006 por razones políticas.
Los habitantes de Oaxaca tuvieron que
soportar por año y medio, las vejaciones, el saqueo y los motines de la APPO y
la sección 22.
Desde diciembre de 2006, los habitantes de
Oaxaca han luchado para superar las malignas consecuencias de aquella
insurrección. Consecuencias que se materializaron en desempleo, éxodo de
familias y la dislocación de la vida económica y social.
Durante casi año y medio, a pesar de todo,
Oaxaca ha batallado para recuperar algo de lo que le arrebataron la APPO y el
magisterio de la seccíón 22.
Ahora, las instancias de gobierno han
decidido la liberación de Flavio Sosa, uno de los líderes de aquella
insurreción.
Sosa, como Terminator, ha regresado por la
revancha. Prepara nuevas movilizaciones. Y quizá otro secuestro de la ciudad.
Sería criminal, Joaquín, que por razones
políticas tuvieran Flavio Sosa, la APPO y el rijoso magisterio oaxaqueño, otra
oportunidad de dislocar lo poco que han recuperado los oaxaqueños de su vida
normal.
El desalojo de los appistas de las calles de
Oaxaca llevado a cabo por fuerza federales en noviembre de 2006, demostró que
siempre se pudo rescatar a la ciudad y a sus habitantes, que no lo habían hecho
por razones políticas.
Sería irresponsable que el gobierno del
Presidente Calderón permitiera otro nuevo secuestro de Oaxaca.
Sería criminal que por razones políticas
dejaran indefensos a los habitantes de la ciudad de Oaxaca.
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