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25 de Abril de 2008
Ya se fastidió el ex funcionario de la
dirección de comunicación social de la Presidencia Rafael Quintero Curiel.
Al principio, Joaquín, confieso que reaccioné
como todos: escandalizado.
Como a tantos me vinieron a la memoria las
escenas de aquel mexicano que se desahogó de las cervezas ingeridas y apagó una
histórica llama en París, durante el Mundial de Futbol.
Ya con la cabeza más fría, me pregunto si alguien
de verdad está dispuesto a darle siquiera el beneficio de la duda.
Pienso que no. Creo que ya se fastidió el
señor Quintero.
No conozco al señor Quintero, Joaquín, pero
me temo que ya nadie le va a creer su versión de los hechos.
Primero porque si los agentes del Servicio
Secreto de Estados Unidos se equivocaron y sacaron conclusiones precipitadas,
nunca lo van a reconocer. ¿Porqué no pensar que se robaba los celulares? ¿Acaso
no es cierto que todos los mexicanos son corruptos y ladrones?
Por eso lo lincharon anoche en Fox News, esa
desagradable televisora antimexicana.
Nadie le creerá al señor Quintero, Joaquín,
porque desde hace tiempo los mexicanos estamos dispuestos a creer lo peor de
otros mexicanos.
¿Por qué creerle? ¿No están ya los
perredistas acusando al gobierno panista de Calderón de estar lleno de rateros?
El señor Quintero, Joaquín, ya se fastidió.
Ya lo despidieron. Sin averiguaciones, los políticos, sus compañeros y la
opinión pública le han juzgado y condenado.
Ya todos lo linchamos.
Curioso, porque ayer se hablaba en
Presidencia de justicia pronta y expedita, sí, hablaban de justicia, no de
linchamientos.
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