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Vaya semanita, Joaquín.
Desde la perspectiva del Frente Amplio
Progresista la toma de las tribunas de las Cámaras de Diputados y Senadores esa
acción fue apenas una etapa en su batalla contra la reforma petrolera.
A pesar de todo, como incorregible optimismo
me niego a creer que los partidarios de López Obrador actúen, como han dicho
los más exaltados actúen con el único objetivo de derrocar al gobierno del Presidente
Calderón.
A pesar de las justificaciones del Frente
Amplio Progresista, la mayoría de los mexicanos está exasperada por lo que
consideran una agresión a las instituciones.
Soy uno de esos mexicanos exasperados. Me
exaspera que se haya interrumpido al diálogo político, pues como comenté en
este tu espacio el pasado viernes, sin diálogo político no hay negociaciones.
Digan lo que digan, los diputados y senadores
son nuestros representantes.
Están obligados a cumplir con sus
responsabilidades.
Los políticos no deben creerse sus propias
historias. Ninguno tiene mandato mayoritario.
Desde hace once años, durante cuatro
elecciones legislativas, los ciudadanos hemos decidido que ningún partido tenga
mayoría en el Congreso.
Que no se crean los lopezobradoristas sus
propios discursos.
La opinión pública, la misma que decidió que
los partidos están obligados a llegar a acuerdos, está exasperada.
Está exasperada porque los partidos no
dialogan, porque no negocian.
Dicen los lopezobradoristas que no les
importa la opinión pública, la opinión de los ciudadanos.
Olvidan que nosotros, los ciudadanos, les
pagamos sus sueldos a todos los políticos. Y les pagamos muy bien a todos.
Hasta a los del Frente Amplio Progresista.
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