|
Tienes razón, Joaquín.
Anoche en Tercer Grado, Joaquín, a la pregunta
de cómo regresaría el Ejército a sus cuarteles, respondiste que igual que como
salió: con el respeto y confianza de los ciudadanos.
Hoy, no hay
otra fuerza para enfrentar al desafío de los sicarios asesinos del
crimen organizado, cada vez más soberbios y mejor armados. Sólo los militares,
con su formación, entrenamiento, disciplina y capacidad de organización.
Hace una década, un alcalde de Ciudad Juárez
decía: les pago bien a los policías, pero cuando deciden colaborar con los
narcos no puedo competir, ellos les pagan más.
Esa es la debilidad institucional del sistema
policial. Debilidad que es un reto.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos
publicita sus cuestionamientos por la detención y trato a 25 policías de Ciudad
Juárez. La publicita aquí porque los juarenses le reclaman haber calificado a
Ciudad Juárez como una vergüenza nacional.
Y le preguntan qué hacían esos policías antes
que llegara el Ejército a patrullar la ciudad.
Los juarenses tienen una respuesta lapidaria:
“los policías de todos los niveles tienen vela en el entierro. Unos por no
prevenir, otros por trabajar para el crimen organizado”.
Esa una realidad compleja, a veces
incomprensible para tantos que en la ciudad de México hablan del México que
imaginan.
Acá en el Altiplano periodistas, académicos y
organizaciones civiles hablamos del México que pensamos que debiera ser.
En Ciudad Juárez, como en el resto de la
República hablan del México que conocen, del México que es, del México real.
|