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Según los meteorólogos este abril será muy
caliente.
Pero también el termómetro político marcará
temperaturas muy altas, Joaquín.
Tendremos las movilizaciones convocadas por
Andrés Manuel López Obrador para protestar por una eventual iniciativa de
reforma petrolera.
No importa si la iniciativa la presenta el
Presidente Calderón o algún legislador panista, ya está armada la oposición de
las huestes lopezobradoristas.
Si como dicen, será presentada esta semana,
de inmediato marcharán hacia el congreso las brigadas de adelfitas convocadas
por Andrés Manuel López Obrador.
Aunque uno no esté de acuerdo con dichas
movilizaciones, no puede negarse a los seguidores de López Obrador el derecho a
protestar por lo que no les parece.
Las amenazas de bloquear calles, aeropuertos
y carreteras, conllevan siempre el riesgo de que los ánimos se exalten y de que
ocurran entre las brigadas de “adelitas” y las autoridades policíacas.
A esos amagos se suman las diferencias
internas en el PRD, donde ha empeorado el conflicto por las elecciones
internas. Esas diferencias pueden también llegar a niveles de confrontación
violenta.
Y como si lo anterior fuera poco, no tardan en
llegar a esta ciudad de México las marchas del magisterio oaxaqueño. Ya sabemos
que esas marchas no son pacíficas y se sumarían al eventual desorden que
provocaran las brigadas de adelitas.
Sería muy grave que por el sol y las pasiones
políticas, Joaquín, a algunos se les calentara demasiado la cabeza y cayéramos
en una espiral violenta.
La experiencia histórica ha demostrado que
con la violencia nadie gana.
Con la violencia todos perdemos.
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