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Los senadores que con tanto entusiasmo
impulsaron la reforma electoral ayer estallaron contra el Instituto Federal
Electoral.
Los senadores echaban espuma en la tribuna
que , por la petición del IFE para que se le aprueben mil millones de pesos más
para cumplir con las nuevas tareas que le asignaron los senadores con su
reforma electoral.
La realidad es que la reforma electoral
convirtió al IFE en la central de medios más grande del país. A través del IFE
se asignarán los tiempos de los partidos en casi 2000 radiodifusoras y
televisoras del país. Distribuirán los spots a todas esas radiodifusoras y
televisoras. Tendrán que asegurarse se transmitan en tiempo y forma.
Además, supervisar que en ninguna de las casi
2 mil radiodifusoras y televisoras se transmitan mensajes políticos prohibidos
por la ley electoral.
Está claro que el IFE se quiso pasar de listo
al pedir más de mil millones de pesos. Como se pasaron de listos cuando se
aumentaron el salario en 20 por ciento.
Pero, a ver, señores senadores.
Aunque reviente el senador García Cervantes,
¿Cómo cumplirá el IFE con la ley si no se hace esa tarea de policía
electrónica?
Uno entiende que los senadores se enojen
porque la exagerada petición del IFE vino a exhibir que como otras veces,
legislaron sin calcular las consecuencias de las leyes y sin analizar su
viabilidad práctica.
Pero es inaceptable que no quieran corregir
lo que hicieron mal.
Como es inaceptable que se nieguen a
reconocer que muchas veces legislan al estilo del mexicanísimo Borras.
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