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Un acierto de la Secretaria de Educación
Pública Josefina Vázquez Mota anuncia que el año próximo la restitución en la
educación básica de las materias de civismo y ética.
Se eliminaron hace 25 años en un de esas
arrebatadas reformas que tanto nos gustan.
Y toda una generación no tuvo sin educación
cívica, lo cual se refleja en las actitudes sociales actuales. Una generación
que exige libertad, pero no quiere responsabilidad, que exige derechos, pero no
quiere saber de obligaciones.
Y tenemos una cultura de la ilegalidad.
Es una buena decisión del gobierno del
Presidente Calderón.
Pero también anuncian que a los alumnos de
educación básica se les enseñaran principios de finanzas y economía. Y ecología
y no sé que tantas otras cosas.
Como que quieren averiguar cuál es el punto
de saturación de los niños mexicanos.
Bastaría con una buena enseñanza de
aritmética y matemáticas.
Esas materias les serían útiles hasta para
cuando ya con conciencia cívica, fueran funcionarios de casillas.
Porque muchas de las reclamaciones de fraude
en las elecciones de 2006 nacieron de los errores aritméticos en las actas
electorales.
Fueron errores de los ciudadanos que dieron
pie al cuento del fraude electoral y a muchas tensiones sociales que no se
disipan todavía.
Una buena enseñanza de aritmética alcanzaría
varias metas.
Darle tranquilidad a la República cuando
estos niños, ya adultos, tengan que contar votos.
Haría innecesario agobiar a los niños con
tantas materias extra.
Y, de paso, evitaría que los niños carguen
sobre sus frágiles espaldas esas monstruosas mochilas que ahora cargan.
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