|
Ahora que todos hablan de reforma energética,
Joaquín, pienso que antes que seguir con un debate que sólo revivirá el encono
político, tendríamos que ponernos de acuerdo cuando menos del rumbo conveniente
para la Nación.
Eso permitiría una discusión más racional.
Nadie se pregunta cuál es la reforma que le
conviene a la Nación, para hoy y la siguiente generación.
Que le convenga a la Nación. No sólo a los
intereses políticos del gobierno en turno, o a los intereses siempre limitados
de los partidos y los grupos empresariales.
Para decidir qué cambiar, habría que ver
cómo estamos ahora.
Durante enero bajaron la producción y la
exportación de crudo, pero aumentó el consumo de gasolinas y la mitad de las
consumidas se tuvieron que importar.
O sea, mientras bajan la producción y la
exportación, pero el consumo aumenta.
Ese es el modelo de producción, exportación
y consumo de combustibles que hemos seguido desde hace más de una generación.
¿Esa es el modelo de política energética más
conveniente a la Nación?
Quien puede responder con seriedad a la
pregunta de cuánto crudo le conviene a México producir, exportar y consumir?
No escuchamos opiniones ni declaraciones
criterios imparciales sobre eso.
Quizá la respuesta podría ser el punto de
partida para un debate más racional, acerca de la política energética de
México.
Habría rumbo, no demagogia, golpes de ciego
ni ocurrencias interesadas como las de ahora.
Podríamos tener una discusión inteligente,
Joaquín, sobre verdaderamente importante,
sobre el México que pensamos heredarle a nuestros hijos.
|