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Tenía razón Roy Campos el pasado miércoles.
El Presidente Calderón ha puesto en el tapete de la discusión pública la
posibilidad de una reforma en el sector energético.
Muchos políticos, coordinadores legislativos
y dirigentes de los partidos de oposición han eludido una discusión del tema
con el válido pretexto de que todavía no hay iniciativa energética. Pues será, pero ayer el ingeniero Cuauhtémoc
Cárdenas dejó clara su posición respecto a la reforma energética.
Propuso cambios, acepta inversiones de la
iniciativa privada en el sector energético, pero sólo en las actividades conde
lo permita la ley.
Y dejó claro que está contra cambios a la
Constitución.
Si uno revisa lo dicho por el ingeniero
Cárdenas en la conferencia ofrecida ayer en la Cámara de Diputados, encontrará
que a pesar de todo el ingeniero muestra que hay un gran espacio para dialogar
y para hacer cambios que resuelvan el problema en que está Petróleos Mexicanos.
El ingeniero desilusionó a quienes esperaban
que abriera un espacio para cambios constitucionales. Se equivocaron. Los
rechazó.
Pese a todo, no hay tantas diferencias entre
lo planteado por el ingeniero Cárdenas y lo planteado por Andrés Manuel López
Obrador.
La diferencia está en los argumentos de cada
uno.
Por eso a veces a los ciudadanos de a pie nos
es tan difícil saber cuál es el verdadero PRD.
El ingeniero Cárdenas, con argumentos
conciliatorios, apeló a la razón, a la inteligencia.
Y López Obrador apela sólo a las emociones,
al sentimentalismo político.
¿Cuál de los dos habla por el auténtico PRD?
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