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En 1968, Joaquín, las circunstancias estaban
dadas para que el Ejército tomara el poder.
Hasta las autoridades civiles llegaron a
considerarlo inevitable, de acuerdo con episodios que han sido contados en este
tu espacio.
Sin embargo, Joaquín, los soldados de México
fueron fieles y leales a su compromiso y juramento de respetar a la
Constitución y el marco legal de la República.
Siempre he pensado que este gesto de lealtad
de los soldados de México no ha sido suficientemente valorado, aunque aquellos
eran tiempos en que a lo largo y lo ancho de América Latina y muchas naciones
del mundo, se multiplicaban los golpes de Estado.
En las últimas décadas han ocurrido muchas
crisis económicas, con consecuencias políticas y sociales que han hecho crujir
varias veces las estructuras institucionales de la República. Las instituciones
y las autoridades civiles siempre han sido respaldadas por los soldados de México.
Gracias a las fuerzas armadas y su disciplina
muchos gobiernos de la República han conseguido resistir las crisis, muchas
veces provocadas por esos mismos gobiernos.
La lealtad institucional y constitucional de
los soldados de México no siempre ha sido correspondida.
Cierto, este gobierno ha hecho el esfuerzo
para aumentar los haberes militares. Pienso que eso no basta, sobre todo ahora que tantos militares arriesgan sus
vidas en la lucha contra el crimen organizado.
Cada militar que arriesga su vida debería
estar seguro que si algo le pasa su familia no pasará penurias.
Lamentablemente, Joaquín, por ahora, no
todos tienen esa tranquilidad. Y debieran tenerla, porque merecen esa
tranquilidad.
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