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Siguen las reacciones por la elección de los
nuevos consejeros del IFE.
Es curioso que las reacciones más intensas
ocurran en las filas del Partido de la Revolución Democrática. Y que el blanco
de las críticas sea el nuevo presidente del IFE Leonardo Valdez Zurita.
Algunos exigen una consulta a los ciudadanos
para elegir a los consejeros del IFE. Exigencia inútil, porque al final del
día, la norma constitucional deposita la facultad de elegir en la Cámara de
Diputados. En ese momento el proceso de elección de convierte en un proceso
político y de partidos.
Porque todos los procesos que ocurren en el
Congreso son políticos y partidistas.
Ni modo, así está la norma, así está la
Constitución.
Curioso, Joaquín, que la elección de Valdez
Zurita divida las opiniones de personalidades del Partido de la Revolución
Democrática, pues fue elegido a propuesta precisamente de los diputados del
PRD.
Esta división de opiniones tiene una
explicación. López Obrador y sus fieles no le perdonan a Leonardo Valdez Zurita
que en 2000, siendo consejero del Instituto Electoral del Distrito Federal,
votó contra la validez de la candidatura de López Obrador para el gobierno del
DF. Tenía razón Valdez Zurita, porque la candidatura del tabasqueño no era
legal, no cumplía con el requisito de residencia.
No les importa que Valdez Zurita tuviera la
razón legal y jurídica. No, para López Obrador y sus fieles, ay de aquel que
contradiga al tabasqueño. Caerá sobre él la maldición bíblica:
Será maldito, y maldita será su descendencia
hasta la cuarta generación.
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