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Vaya enredo y confusión provocada porque el
pasado diciembre los tres grandes partidos, PAN, PRD y PRI, no pudieron ponerse
de acuerdo para elegir a tres nuevos consejeros del IFE. Al posponer la
decisión violaron sus propias reformas constitucionales.
Prefirieron hacerlo a tener que enfrentar
otra vez en las elecciones legislativas de 2009 y en las presidenciales de 2012
con un Instituto Federal Electoral cuestionado, señalado como ilegítimo por los
iracundos perdedores de la elección presidencial del año pasado.
Prefirieron deteriorar más su devaluada
imagen, antes que exponer al IFE durante los siguientes cuatro años al golpeteo
de los radicales que no matan, pero tampoco dejan vivir.
Ahora se dice, se asegura que para mañana el
pleno de la Cámara de Diputados podrá elegir entre cuatro ternas a quienes
serán los tres nuevos consejeros del IFE.
Ojala.
Como sea, la impresión que queda en la
sociedad es que todo el proceso de elegirlos fue un verdadero cochinero. Si lo
queremos decir en bonito, a la sociedad no le gustó el proceso tortuoso y
laberíntico seguido por los tres grandes partidos para elegir a los consejeros
del IFE.
Decía Bismarck que hacer leyes es como hacer
salchichas. A quien le gusten las salchichas que no vaya a ver cómo las hacen,
y tampoco vaya a ver como se hacen las leyes.
En esto del IFE a la sociedad le disgustó ver
cómo se hacen las leyes.
El problema es que uno puede dejar de comer
salchichas; pero la sociedad no puede dejar de hacer leyes.
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