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Ahora que se discuten los temas relacionados
con la reforma energética, sin duda uno de esos temas será el régimen fiscal y
financiero de Petróleos Mexicanos.
Como muchos, pensé que se trataba sólo de los
altísimos impuestos que se le cobran a Pemex, a veces más del 100 por ciento de
sus utilidades.
Me explicaron que es algo más. Muchas de las
decisiones de inversión de Petróleos Mexicanos no se toman en Pemex, sino en la
Secretaría de Hacienda.
Y me dieron un ejemplo de los tiempos en que
Teléfonos de México era empresa del Estado. Tenía una filial cuyo objetivo era
encargarse de todo el tendido de líneas y la construcción de centrales
telefónicas.
Esa filial de Telmex tenía grandes
utilidades, lo cual permitía disponer de muchos recursos para ampliar la
disponibilidad de líneas telefónicas y la modernización del equipo para
modernizar el servicio.
Sin embargo, aunque quisiera, la filial de
Telmex no podía reinvertir todas sus utilidades, porque aunque eso hubiera
significado modernizar el servicio telefónico, se lo impedía la Secretaría de
Hacienda.
Desde la Secretaría de Hacienda se les decía
cuántas utilidades podían reinvertir. El resto lo tenían que entregar a la
Tesorería de la Federación.
El gran argumento de Hacienda era: no pueden
invertir todas sus utilidades porque nos van a alterar las metas de los
criterios de política económica fijados en el presupuesto.
Resultado: no se alteraron los criterios de
política económica, pero también se retrasó peligrosamente la modernización
telefónica.
Me pregunto, Joaquín, si no estará pasando lo
mismo en Petróleos Mexicanos.
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