|
En diciembre de 1982, existía una situación
muy delicada, porque el gobierno de Miguel de la Madrid enfrentaba las
consecuencias económicas, políticas y sociales generadas por la nacionalización
de la banca, como símbolo del fracaso sexenal de José López Portillo.
La situación eran tan delicada que en la
entonces tradicional reunión del Presidente de la República con los
gobernadores, el licenciado de la Madrid les hizo una grave advertencia.
Palabras más palabras menos, les dijo:
“… Señores, el pasto está muy seco, tengan
cuidado con la actuación de sus fuerzas policíacas, para que no cometan una
arbitrariedad que provoque un incendio…”
Ahora, veintiséis años después, se podría
decir los mismo. Aunque sea por causas distintas, muy distintas, a las de 1982,
esa recomendación adquiere excepcional vigencia.
Quizá por eso fue convocado el gobernador de
Oaxaca Ulises Ruiz a la oficina del Secretario de Gobernación Juan Camilo
Mouriño.
Quizá el licenciado Mouriño tiene información
para suponer una reactivación del conflicto que secuestró durante seis meses a
la capital oaxaqueña.
Ayer, durante la mesa de los miércoles, quizá
parecieron violentas algunas de mis afirmaciones. No era mi intención.
Sin embargo, Joaquín, uno tiene que
preocuparse cuando escucha el Secretario de Seguridad Pública Federal Genaro
García Luna explicar que los detenidos en casas de San Angel y Coyoacán
preparaban un atentado contra algún funcionario federal.
Uno se preocupa por tantas recomendaciones
sobre lo que no debe hacerse. Y tantas recetas redactadas por Peter Pan desde
la tierra de nunca jamás.
Lástima que nadie tenga recetas para el
México real. Lástima, Joaquín.
|