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Anoche, Joaquín, en Tercer Grado se abordó lo
que pienso puede ser el desafío más grave que enfrenta el Estado Mexicano.
No se trata sólo de la violencia con fines de
amedrentamiento ejercida por las mafias del narcotráfico.
Se trata del reconocimiento del gobierno
federal de que el crimen organizado ha penetrado en la estructura política de
algunas comunidades de la República.
Oficialmente se dice que son sólo intentos.
El asunto, sin embargo, parece ser más grave
de lo que públicamente reconoce el gobierno.
Si no fuera tan grave, Joaquín, ¿por qué el
Presidente Felipe Calderón le encarga a Juan Camilo Mouriño la tarea de
emprender acciones para impedir la penetración del crimen organizado en las
estructuras políticas?
Si el asunto no fuera tan delicado, ¿por qué
en la entrevista que le hiciste al Secretario de Gobernación habló de vigilar
hasta la elección de candidatos a las alcaldías y diputaciones locales?
Vaya tarea complicada la que tiene el
licenciado Mouriño.
Tiene que convencer a los partidos de que
vigilen sus procesos de elección de candidatos locales y el manejo de sus
campañas, para detectar a tiempo cualquier vinculación de políticos locales con
el crimen organizado.
Eso, sin embargo, Joaquín, es más fácil
decirlo que hacerlo.
¿Cómo se coordinará el Secretario de
Gobernación con los partidos para esa vigilancia de los procesos electorales y
los candidatos locales?
¿Cómo evitar que los partidos de oposición,
tan delicados como tacitas de porcelana china acusen al Secretario de
Gobernación de entrometerse en los procesos internos de los partidos?
No será fácil, nada fácil.
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