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Con los cambios hechos hasta ahora en el
gabinete presidencial, Felipe Calderón consolida la presencia en el poder de
una nueva generación.
Es la generación que ha vivido casi siempre
en el México de las crisis políticas y económicas. La generación impulsada al
poder por la transición democrática y por la alternancia del poder.
Desde la perspectiva de la memoria política
la generación de panistas que ha colocado Calderón en primera línea es el
ajuste para consolidar al equipo sexenal.
Pero también es una generación de panistas
que a pesar de la apertura política acumularon agravios. Sería un error tratar
de cobrarlos ahora.
Esta generación es, a pesar de las
diferencias de partido, la heredera de aquella generación que con Carlos
Salinas de Gortari intentó aplicar en México las fórmulas del neoliberalismo
económico, tan de moda en los años noventa. Es una generación que comparte con
aquella los mismos propósitos loables de modernizar a un país que se resiste.
Es posible, como le dijera anoche Josefina
Vázquez Mota a Denisse Merker, que los cambios de hoy sean comparables a aquel
golpe de timón dado por Felipe Calderón a su campaña presidencial en marzo de
2006.
El relevo más comentado es la designación de
Juan Camilo Mouriño para la Secretaría de Gobernación.
Mucho hay que hilar desde Bucareli. Y hay que
hilas muy fino, porque el Presidente Calderón tiene muchos fierros en la
lumbre.
No obstante, Joaquín, me pregunto si a Juan
Camilo Mouriño le ayudará el esfuerzo mediático por colocarlo como el primer
precandidato presidencial del PAN.
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