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Mucho se ha escrito y dicho sobre las
batallas en el seno del PRD en la guerra por ganar la dirigencia nacional.
Es importante, claro, porque de la fuerza que
gane la dirigencia nacional dependerá si el PRD se mantiene en la vía
institucional o se radicaliza.
Pero, curiosamente, Joaquín, poco se ha
hablado de lo que ocurre en el PRI.
Como bien lo ha señalado Roy Campos, el año
pasado, fue de éxitos para el priísmo. Ocupó el primer lugar en 10 de las 14
elecciones celebradas en 2007.
Pero esos éxitos reflejan su capacidad
electoral a nivel local y regional. El CEN del PRI no movió un dedo.
Faltan tres semanas para que el PRI celebre
un aniversario más. Y no han conseguido la definición Beatriz Paredes su
objetivo de que el PRI acepte transformarse en un partido de izquierda.
Personalmente me intriga, Joaquín, la crisis
existencial del PRI. Me intriga cómo pueden padecerla los priístas que
gobernaron la República por más de 70 años.
Hay quienes, como la señora Paredes le
quieren cambiar hasta el modo de andar al partido. Otros piensan que no hay
necesidad de un giro tan radical. Piensan que basta con probarle a la población
que ellos, los priístas, pueden gobernar bien bajo las nuevas reglas y
circunstancias políticas de la República.
El próximo 4 de marzo decidirán los priístas
el rumbo y el rostro del PRI.
Si se equivocan, ya sólo podrán cantar
aquello de ayer maravilla fui, pero hoy ni la sombra soy.
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