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Hace más de 16 años, Joaquín, entrevistaste
a la embajadora Carla Hills, la representante comercial de Estados Unidos, a
cuyo cargo estuvieron las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre
México, Estados Unidos y Canadá.
Comprobaste que en en el gobierno
norteamericano, la representación comercial tiene rango de gabinete
presidencial. No sólo negocia los acuerdos comerciales.
Y cómo se coordinan los funcionarios con el
sector privado para aumentar las exportaciones norteamericanas en las
condiciones más ventajosas. Y cómo protegen, como sea, los intereses de
empresarios y productores de cualquier competencia que les perjudique.
Aquí en México, esa tarea corresponde a la
Secretaría de Economía.
Pero la Secretaría de Economía no cumple con
su responsabilidad.
Dentro de dos semanas se abrirá la frontera
a la importación libre de frijol, maíz, azúcar y leche. Y todos los expertos
coinciden en que eso provocará graves daños al sector agrícola.
Los funcionarios le dicen a los productores
mexicanos: es que ustedes no se prepararon para la competencia.
Los funcionarios norteamericanos hacen lo que
sea para proteger a sus productores, hasta se pelean con los organismos
internacionales, si es necesario.
Así les ha valido la exigencia internacional
de bajar los subsidios a los agricultores de Estados Unidos. Y llevan una
década haciéndose como el tío lolo con los subsidios agrícolas.
Para los funcionarios de la representación
comercial de Estados Unidos primero están los intereses norteamericanos.
Aquí, los funcionarios de la Secretaría de
Economía no se atreven a defender los intereses mexicanos.
A los mexicanos les da aquella respuesta
clásica de “lástima, Margarito“.
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