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El jefe de gobierno del Distrito Federal
Marcelo Ebrard ha enfrentado otra vez al Secretario del Trabajo Javier Lozano
Alarcón.
El motivo de la disputa es el subsidio que el
jefe de gobierno del DF piensa entregar a los desempleados de la ciudad de
México.
Reaccionó airado esta mañana el señor Ebrard,
porque el señor Lozano declaró que ese subsidio no puede calificarse como
seguro de desempleo.
Apela el señor Ebrard a la solidaridad con
quienes han perdido su empleo.
Y lanzó un desafío:
¿Por qué el gobierno del Presidente Calderón
no establece un seguro para los desempleados? Dice que no es válido el
argumento de que no hay recursos para hacerlo, Y dice que para eso están los
excedentes del petróleo, cuyo precio es el más alto de la historia.
En el campo del discurso, el señor Ebrard
tiene ventaja, pues bien dicen los norteamericanos que hablar es barato.
El problema es cuando se entra a la realidad
implacable de los pesos y centavos. Ahí no hay discurso que valga.
Y hasta ahora no sabe el señor Ebrard cuándo
lo alcanzará la realidad económica.
El gobierno del Presidente Calderón no puede
emprender aventuras, porque aventura sería fondear un seguro de desempleo con recursos petroleros, pues nada garantiza
que siempre habrá altos precios.
Hacerlo sería más que aventura una
irresponsabilidad.
El señor Ebrard, Joaquín, lidia con el
imaginario político y social.
En la Presidencia, no, en la Presidencia de
la República se lidia sólo con realidades.
Y no hay discurso que venza a la realidad.
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