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Con ironía, el senador perredista Carlos
Navarrete nos dice a los periodistas que no debemos estar nerviosos por las
nuevas reglas que se aprobarán para el Código Federal de Instituciones y
Procedimientos Electorales, el Cofipe.
Dice que deben preocuparse quienes acostumbran
violar la ley.
Yo, que no acostumbro violar la ley,
ninguna, ni la de tránsito, estoy preocupado.
Desde diez años el IFE sugiere
lineamientos, dicen. Sí, pero eran optativos. Ahora serán obligatorios, y habrá
sanciones para quien no los siga.
Eso, aquí y en China, es imponer una
política editorial.
Dicen que quieren imponer la equidad. Que
los medios, electrónicos e impresos, deben darle el mismo espacio a todos los
candidatos.
Por favor, seamos serios, ¿cuál
información era más importante el año pasado para los ciudadanos? ¿La de las
campañas de López Obrador y Calderón, o la de los candidatos de Nueva Alianza o
Alternativa?
Ahora el nuevo IFE decidirá, junto con los
comisarios políticos de contraloría escogida por la Cámara de Diputado cuáles
notas son equitativas e imparciales.
Los nuevos comisarios políticos, juzgarán
la imparcialidad.
Los políticos de los tres grandes partidos
exigen imparcialidad a los medios, pero ellos no lo son, no lo son porque la
legislación que preparan es una venganza de todos, de legisladores y
funcionarios, por lo que consideran ha sido un libertino ejercicio de las
libertades de prensa y expresión.
Por eso estoy preocupado.
Quieren venganza.
Creo que fue Shakespeare quien dijo:
cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te
chamusques a ti mismo.
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