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Durante varios meses, desde la Comisión de
Energía del Senado se ha venido construyendo una serie de cambios legales que
le den a Petróleos Mexicanos margen de maniobra financiero y operativo.
En pláticas con los funcionarios de la
Secretaría de Energía, el presidente de esa comisión, el senador Francisco
Labastida ha buscado los acuerdos para que, por ejemplo, Petróleos Mexicanos
pueda hacer alianzas estratégicas para intentar explotar el petróleo en aguas
profundas del Golfo de México.
Sí Cuba lo ha hecho, sin perder el control
de sus recursos, no hay razón para que México no lo haga.
Pero a juzgar por un proyecto que circula
entre los senadores panistas, las pláticas entre la Comisión de Energía del
Senado y los funcionarios de la Secretaría de Energía han sido algo así como un
diálogo de sordos.
Los senadores panistas, con Santiago Creel
a la cabeza, impulsan un proyecto mediante el cual se entregaría a la
iniciativa privada la transportación, la refinación, la distribución y la
conducción de hidrocarburos.
El argumento esgrimido por los panistas es
que hasta el expropiador del petróleo, el general Lázaro Cárdenas previó la
participación de la iniciativa privada en Pemex.
Es una verdad a medias.
Lo que el general Cárdenas dijo en una
entrevista de prensa fue: “… llegará el momento en que los empresarios
mexicanos puedan invertir en Pemex…”
Ese es el punto, el general Cárdenas
hablaba sólo de empresarios mexicanos.
El argumento de los senadores panistas es,
insisto, una verdad a medias.
Y las verdades a medias, al final, son
simples mentiras.
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