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Después
de una mañanera charla entre los Presidentes Calderón y Bush, se anunció la
denominada Iniciativa Mérida, nuevo nombre para el plan de ayuda anticrimen a
México anunciado el mes pasado aquí por el diputado norteamericano Silvestre
Reyes.
El
acuerdo, dicen en Washington, es histórico, creará un nuevo paradigma en las
relaciones entre México y Estados Unidos.
Como
sea, no conocemos los detalles de esa ayuda. Al menos no los reveló la
canciller Patricia Espinosa en su conferencia de prensa.
Para variar, sabemos lo difundido en
Washington. La ayuda a México consiste en helicópteros, unidades caninas,
equipos de comunicación y sistemas para inspecciones y revisiones. Se
incluirán, dijeron en Washington, sofisticados sistemas de computación para
investigaciones.
Tampoco
es para quejarnos o para criticar anticipadamente, pues allá en Washington los
líderes del Congreso también se quejaron de poca información. Pronto celebrarán
audiencias para conocer los detalles de la Iniciativa Mérida.
Y
empezarán las manipulaciones políticas. Primero, porque a doce meses de sus
elecciones presidenciales en Washington todo es política electoral. Segundo,
porque la ayuda de 500 millones a México va incluida en el presupuesto
complementario de 42 mil millones de dólares.
Así
que mejor nos esperamos para desgarramos las vestiduras, pues ni siquiera es
seguro que el Congreso apruebe los 500 millones de dólares.
Si
Bush tiene que escoger entre 40 mil millones para su guerra en Irak y
Afganistán y la ayuda a México, ¿cuál crees, Joaquín, que sería su decisión?
Total después le puede decir al Presidente
Calderón:
Nos
ganaron, Felipe.
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