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Más allá de los discursos y los compromisos
de las autoridades de todos los niveles, Joaquín, está el México real.
Para Guerrero es fundamental la industria del
turismo. Algún gobernador guerrerense me dijo que para el Estado es vital que
haya turistas en Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo y Taxco.
Sabemos lo que vive Acapulco.
Ahora le toca a Taxco.
En esa población quedan 66 de los 140
policías que había antes de que fuera atacado el cuartel policiaco y secuestrado
dos policías, uno de los cuales apareció muerto y decapitado.
La realidad en Taxco es que muchos policías
han renunciado, por las condiciones de peligrosidad, a causa, otra vez de la
presencia de los grupos armados del narcotráfico.
Afirman los policías que el alcalde Ramiro
Jaimes, de extracción panista, no ha hecho nada para remediar la situación.
Los policías reciben sueldo de 2, 500 pesos
quincenales, pero ellos tienen que comprar sus uniformes, no se los proporciona
el municipio.
Los policías de Taxco, los malos policías y
los que no lo son, tienen miedo, porque saben que las amenazas de los grupos
armados del narcotráfico tarde o temprano se cumplen.
Y la población nada puede hacer. Sólo ser
espectadora y víctima de la violencia.
Ese, Joaquín, es el México real, todavía
indefenso ante las mafias del crimen organizado del narcotráfico.
El México real sabe que hace falta algo más
que discursos, conferencias de prensa y anuncios espectaculares para combatir
al crimen organizado.
En el México real cuentan las acciones, no
las palabras.
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