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Antes
de lo previsto, ha empezado el proceso para que los panistas escojan al sucesor
de Manuel Espino Barrientos, proceso precipitado por el duranguense, quien así
acotó el margen de maniobra del calderonista Germán Martínez Cázares.
Dicen que hubo negociaciones entre César
Nava, secretario particular del Presidente Calderón, y Espino Barrientos, para
impedir que la elección del nuevo dirigente nacional, prevista para el próximo
diciembre, provoque una fractura en el partido.
La
aparente pasividad de los foxistas que ocupan posiciones clave en el CEN del
PAN, no oculta maniobras bajo la
superficie.
Santiago Creel en el Senado, patrocina a Humberto
Aguilar Coronado para que sea el tercero en discordia en la lucha por la
dirigencia nacional del PAN.
Hay
maniobras internas para apelar a los estatutos del partido, los cuales dicen
los foxistas, no prevén adelantar la fecha de elección de la dirigencia
nacional. Y con ese reclamo intentan que Espino se quede hasta marzo.
Hay
manifestaciones muy concretas de la mala sangre entre foxistas y calderonistas.
Está
el caso del dirigente del juvenil del PAN,
Juan Carlos Martínez. Lo eligieron en Tlaxcala, el CEN del PAN
desconoció la elección, pero el Tribunal Federal la declaró legal y ordenó al
PAN reinstalarlo.
Lo
hizo, pero los foxistas le hacen la vida imposible, ni siquiera le permiten
integrar un equipo de trabajo.
Si
no hay más negociaciones entre foxistas y calderonistas será inevitable la
fractura en el PAN.
Lo
dicho, hay panistas que no saben que ya ganaron dos veces la Presidencia.
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