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En el Congreso, Joaquín, conjuntamente
diputados y senadores trabajan para elaborar una nueva ley de medios, a la luz
de las recientes decisiones de la Suprema Corte de Justicia.
Ahora sí, ofrecen, consultarán a todos los
interesados.
Sucesivamente, durante todo octubre, se
reunirán con los miembros de la Cámara de la Radio y la Televisión, con los de
la televisión por cable, con las comisiones federales de competencia y
telecomunicaciones y finalmente con la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes.
Por información no quedará. Ojalá y ahora
sí escuchen a los directamente involucrados en los medios, sean públicos o
privados, sean concesionarios, permisionarios o autoridades.
Ojalá resistan la tentación de reglamentar
excesivamente los contenidos de la programación. Sería normal la clasificación
de programas, niños, adolescentes y adultos. Pero cuidado con los contenidos
editoriales.
Ojalá
y aprovechen los legisladores las consultas con los interesados, las autoridades
y los especialistas.
Ojalá y no ocurra como con la reforma
electoral. Se ignoró a los interesados y hasta la opinión de autoridades, sólo
se escuchó a los no elegidos, a un grupo con diversos y contradictorios
intereses, a veces solapadamente ideológicos.
Ojalá y prevalezcan los criterios de los
involucrados en los medios, de las autoridades que regulan a los medios, no los
criterios de los no elegidos. Al menos por los diputados y senadores votamos
todos. Mal asunto si, como en la reforma electoral, quienes deciden son los no
elegidos, aquellos por los que nadie votó.
Ellos, los que a nadie le rinden cuentas,
salvo a sus propias cofradías.
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