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Ya se te convirtió en una obsesión eso de
que el Congreso limitará la libertad de expresión, me han dicho unos amigos.
Preocupado, fui al diccionario y me
encontré con que obsesivo es aquel que tiene una idea que con tenaz
persistencia asalta su mente.
Pero luego leí a José Carreño Carlón: Con
educada agudeza previene contra la tentación del Congreso de volver al viejo
control sobre los medios de comunicación.
Beltrones, Creel y Navarrete han jurado
por ésta que es intocable la libertad de expresión.
Lo ocurrido ayer en la reunión de las
comisiones que elaboran la ley de medios de los desmiente.
Como que se cocina otra sorpresita.
Los senadores Carlos Sotelo y Alejandro
Zapata Perogordo hablaron de regular contenidos. No está mal, pero también
hablaron de la necesidad de regular las entrevistas periodísticas en los
medios.
Regular las entrevistas periodísticas en
los medios, es vulnerar la independencia editorial de los medios, los impresos
y los electrónicos.
Regularla es una forma de control, una
descarada violación de la libertad de expresión.
Y otra vez la obsesiva y pertinaz idea
asaltó mi mente.
Me pregunto, Joaquín, si no habrá tenido
razón Carreño Carlón.
A riesgo de que los senadores Beltrones,
Creel y Navarrete me acusen de desinformar, pienso que la evidencia apunta a
que el Senado empieza a ceder a la tentación de restablecer el viejo control
sobre los medios.
Ahora la excusa serán la libertad, la
democracia y la pluralidad.
Pero mi abuela, mujer sabia, me dijo: hijo,
desde que se inventaron las excusas…
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