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Casi inadvertida pasó la información sobre
la red de extorsión descubierta en Yucatán.
Se amenaza a las personas con hacerles
daño y a sus familias, a menos que paguen una cierta cantidad de dinero.
Hasta el directivo del Diario de Yucatán
ha sido motivo de amenazas.
Es, Joaquín, una red al estilo del Chicago
de Capone.
Una red similar opera en el Centro
Histórico de la ciudad de México desde hace varios años.
Acciones del crimen organizado.
Mas hay otras acciones, también ilegales,
se llevan a cabo con pretextos políticos.
En ese campo están los atentados a los
ductos de Pemex ocurridos esta madrugada en Veracruz.
Acciones de grupos que no creen en la
democracia, sólo en la vía de las armas para alcanzar el poder.
A los delincuentes siempre se les condena.
A los profetas de la violencia política se
les ve con simpatía.
No importa cuántos salgan afectados por
sus acciones violentas.
Ciertos sectores de opinión piensan que
las acciones violentas son simplemente expresiones de descontento social.
Las condenan de los dientes para afuera,
porque en su fuero interno aún piensan que la democracia representativa es
práctica burguesa para oprimir a los desposeídos.
Entre las élites políticas,
lamentablemente, Joaquín, hay algunos que aún creen necesaria la violencia
política, por eso la condonan y la justifican.
Son los que comparten la filosofía de que
si para hacer una torta de huevos hay que romper cascarones, para alcanzar el
poder hay que romper algo más que cascarones.
Hoy rompen los ductos de Pemex. ¿Cuándo
empezarán a dañar a las personas?
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