|
En la Cámara de Diputados se discute la
reforma fiscal. Y lo que sobran son declaraciones, porque todos quieren influir
en los legisladores.
Las presiones se reflejan en las piruetas
financieras que hacen los diputados y la Secretaría de Hacienda, porque la
realidad es que a nadie nos gusta eso de pagar impuestos, es fácil, y
políticamente muy rentable, oponerse a cualquiera alza de impuestos.
Los diputados andan locos con tanta presión,
presión que lo mismo ejercen los empresarios que los sindicatos y muchas
organizaciones sociales.
Están hechos bolas, tanto, Joaquín, que el
presidente de la Comisión de Hacienda de
la Cámara de Diputados Jorge Estefan Chidiac, personaje clave en las
negociaciones de la reforma fiscal, revela lo enredado que están cuando propone
bajar 30 por ciento las tarifas eléctricas en horas pico para los grandes
consumidores, para las industrias.
Cavan
un hoyo para tapar otro.
Pero hay hoyos más grandes, como el que deja
la baja de la producción petrolera. Doscientos mil barriles diarios menos. Sólo
en agosto eso sumó algo así como 3,600 millones de pesos. O sea, 44 mil
millones de pesos en un año.
¿Cómo van a tapar ese hoyo en las finanzas
públicas?
Es posible que el dilema se resolviera si los
diputados y el gobierno se atrevieran a cobrar IVA sobre alimentos y
medicamentos.
Pero no se van a atrever. El dilema es que
nadie quiere pagar más impuestos y todos quieren más dinero del gobierno.
Mientras resuelven el dilema, como canta
Roberto Carlos, la vida nos está dejando atrás.
|