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Cada vez se quedan más solos Luis Carlos
Ugalde y los consejeros del IFE.
No los defiendo de la persecución y
linchamiento montados por los tres grandes partidos políticos.
Defiendo la autonomía del IFE, para que no
demos un salto hacia atrás, hacia el antepasado político.
Me parecen atroces la soberbia,
prepotencia y grosería exhibidas ayer por Creel, González Garza y Murillo
Karam.
El PAN, el PRD y el PRI, con actitudes de
rey sol: somos el poder.
No pueden forzar a renunciar a los
consejeros ni removerlos a capricho. Y se inventan una reforma electoral que
incluye la creación de un Instituto Federal Electoral.
Así desaparecen al IFE a los actuales
consejeros, pero no los privilegios de partidos.
Hay preguntas sin respuesta sobre esa
reforma electoral.
Los priístas acordaron con sus
gobernadores y coordinadores la aprobación de la reforma fiscal y la electoral
que elimina al IFE.
¿Les dirían a los gobernadores priístas
que el tal Instituto Federal Electoral federaliza las elecciones? ¿Les dijeron
a todos los gobernadores, de todos los partidos, que el nuevo instituto
manejaría todas las elecciones, federales, estatales y municipales, que los
Estados ya no tendrán ningún control de sus procesos electorales?
¿Están todos los gobernadores
dispuestos a perder esa porción de soberanía que todavía conservan, a cambio de
los recursos de la reforma fiscal?
Si por esos recursos los gobernadores ceden
esa porción de soberanía a la Federación, se comportarán como el bíblico Saúl.
Aquel que le cedió la primogenitura a su
hermano Jacob, a cambio de un plato de lentejas.
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