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El
consejero presidente del IFE Luis Carlos Ugalde ha declarado categóricamente
que no renunciará y que tampoco lo hará el resto de los consejeros del
instituto.
Se
defiende, porque el IFE se ahora moneda de cambio, aunque se vulnere la
autonomía conseguida hace 11 años.
Alegan desconfianza. Ese, Joaquín, es un
argumento falaz. Es una mentira.
Como
mentira es la repetida tantas veces por académicos refugiados en los medios,
quienes sostienen que el origen del actual Consejo General del IFE no es
legítimo.
No
dicen que muchos de ellos están desencantados porque estaban seguros de que
ganaría López Obrador y no ocurrió así.
Si
el PRD no pudo colocar una propuesta para el actual consejo del IFE fue por la
terquedad de reelegir a algunos del anterior consejo.
Y
actúan al viejo estilo, no quieren saber quién se las hizo, sino quién se las
paga.
Y le
quieren cobrar al IFE la derrota sufrida en las urnas, porque ni modo que se la
cobren a los ciudadanos.
Y en
ese lance se llevarán entre las espuelas todo lo conseguido en 10 años de
transición democrática.
Como
decíamos ayer, esto de la reforma electoral no es para fortalecer las
instituciones, sino para fortalecer a la clase política.
A las élites políticas no les importan los
ciudadanos. Nosotros, los ciudadanos no sabemos como deben conducirse los
asuntos de la Nación.
Las
élites políticas, unos pocos, saben más que todos los ciudadanos.
Por
eso, como todas las élites, las élites políticas se protegen a sí mismas.
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