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Reunidos en Querétaro, los legisladores
priístas se pusieron de acuerdo sobre su propia versión de reforma fiscal, la
cual, dijeron, será inseparable de una reforma la ley de derechos para darle
oxígeno a Petróleos Mexicanos.
Mientras
se disipan los fuegos artificiales del debate sobre cómo sería el primer
informe de gobierno del Presidente Calderón, los hechos duros es que el
escenario está listo para que sea aprobada la polémica reforma fiscal.
Y,
otra vez, el PRI se convierte en el fiel de la balanza, gracias a la actitud
intransigente del PRD.
Hasta
el Presidente Calderón le ha facilitado a los priístas ese rol predominante que
tienen en el actual Congreso.
Es
cierto, como dijo ayer el Presidente de la República en Canadá, el PRD pagará
un costo por su intransigencia en el tema del informe presidencial; pero
también lo es que ese señalamiento presidencial coloca al PRI en una situación
privilegiada.
Aunque
el PRI haya sufrido el año pasado la peor de las derrotas, la realidad política
lo ha convertido en aliado indispensable para el gobierno del Presidente
Calderón.
Como
sea, habrá reforma fiscal, quizá el gobierno no recaude lo esperado, pero 100
mil millones de pesos no son cualquier cosa. Eso, dicen los priístas recaudará
su reforma.
Esos
100 millones de pesos bien invertidos, pueden darle dinamismo a la economía
mexicana, justo cuando Estados Unidos enfrentará una leve recesión como
resultado de su crisis de liquidez en el mercado hipotecario.
Si
aguanta ese recesión la economía mexicana, habrá sorteado el gobierno de Calderón su primer gran obstáculo.
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