|
La reforma electoral de 1996 creó a las
dos instituciones que son pilares de la democracia mexicana y durante una
década hemos tenido elecciones confiables y la civilizada resolución de los
conflictos provocados por inconformidades con los resultados electorales.
El
IFE y el Tribunal Federal Electoral. Pero ambos están bajo fuego.
En
el IFE los errores de comunicación sirvieron de pretexto para que los
derrotados en las elecciones presidenciales busquen dinamitarlo.
En
el Tribunal Federal Electoral, porque una torpe maniobra desde el gobierno
sembró la ponzoña de la sospecha sobre la integridad de sus miembros.
Un
nuevo estilo de hacer política, Joaquín.
Ese
uso maligno de la desinformación me recuerda un documental sobre los dragones
de komodo. Como estos reptiles muerden a un toro, 50 veces más grande que cada
uno de ellos. Luego, los dragones sólo persiguen pacientemente a su víctima,
hasta que la infección provocada por la mordida surte efectos. El toro cae
consumido y agonizante por la infección y así, aún vivo, los dragones proceden
a devorarlo.
Así,
Joaquín, los derrotados en las elecciones presidenciales del año pasado han mordido
a las instituciones electorales. Al IFE hace un año, al Tribunal Federal
Electoral hace unas semanas.
Como
los dragones de Komodo los persiguen incansablemente. Y a esa persecución se
han sumado hasta los que ganaron las elecciones presidenciales.
Y
ahora, todos los partidos, los ganadores y los perdedores de las elecciones,
sólo esperan a que surta efecto la ponzoña de la calumnia y la desinformación.
Igual
que los dragones de Komodo.
|