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Pienso que es inútil debatir acerca de
cómo se celebrará la ceremonia de inicio de sesiones del Congreso y la entrega
por escrito del informe del primer año de gobierno del Presidente Calderón.
Dicen que fue un gambito la propuesta
presidencial para dialogar y debatir con los diputados y senadores en el
Congreso el próximo uno de septiembre.
Un gambito en ajedrez, según el
diccionario, es un lance en el cual un jugador sacrifica una o más piezas para
luego quedar en posición favorable.
Es posible que esa haya sido la intención
presidencial. No lo sé.
Faltarían a la Constitución quienes
impidieran al Presidente entregar su informe. Y la opinión pública los juzgará.
Demasiadas declaraciones y
contradeclaraciones han provocado otro debate público y se ha enconado el
ambiente.
Tristemente hay condiciones para que la
ceremonia sea saboteada y se propicien hasta faltas de respeto a la investidura
presidencial.
No ayuda la decisión de la presidenta de
la mesa directiva de la Cámara de Diputados, la panista María Elena Álvarez,
para adelantar la presencia de la policía federal preventiva en el recinto
legislativo.
No quieren que el PRD, al ocupar la mesa
directiva el próximo 31 de agosto, impida la presencia de la fuerza pública en
el Palacio Legislativo.
Inútil intento, pues una vez en la
presidencia de la mesa directiva, nada impide al PRD ordenar el retiro de la
fuerza pública, incluida la policía federal preventiva.
El madruguete panista es simplemente una
provocación que encona más el ambiente en el Congreso.
Otra vez, Enrique, el juego de vencidas.
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