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Es
un hecho, Enrique, que la educación es el eje en torno al cual gira la solución
de los problemas de México.
Por
eso, Enrique, es importante la evaluación que ha hecho el Instituto Nacional
para la Evaluación de la Educación sobre la calidad de la educación que se
imparte a los niños de tercer año de primaria. Dice que debe reformarse la
educación primaria.
Quizá
sea tiempo para que utilicemos los diagnósticos educativos y busquemos los
remedios.
Entonces,
Enrique, pues hay que hacer una reforma a la educación primaria, pero en serio, no de relumbrón, una reforma que se
adapte a las necesidades de los niños, no a las prioridades políticas.
Más allá de los datos sensacionalistas, como
eso de que los niños de tercero no conocen a los héroes nacionales, o algunas
fechas históricas, el diagnóstico del Instituto Nacional para la evaluación de
la Educación trae una conclusión aplastante.
A muchos
se les escapó el dato. La conclusión del instituto es que a los niños de
tercero de primaria se les exige demasiado para su edad. Demasiado para su
edad, Enrique.
De esa reforma deberían ocuparse la
titular de la SEP Josefina Vázquez Mota y la lideresa del SNTE Elba Esther
Gordillo. Porque no hay reforma posible si se excluye a los maestros.
Insisto, eso debería ocuparlas, no los
pleitos de lavadero en que andan metidas.
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