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Esta mañana escribe el periodista Salvador
García Soto una frase que, sin duda, resume lo ocurrido en las elecciones de
gobernador de Baja California:
Dice
García Soto: estructura mata dinero.
Tiene
razón, Enrique, porque quienes creímos que Jorge Hank tenía posibilidades de
ganar nunca creímos que la estructura político electoral construida por el PAN
fuera tan eficaz.
Fue tan eficaz en estas elecciones como en su
momento fue eficaz la estructura de los priístas.
En
cambio el priísta Jorge Hank Rohn contaba con la estructura construida sólo con
su dinero, porque el PRI nacional le dio la espalda.
Y,
contrario a lo que algunos pensamos, el dinero no fue suficiente.
La
dirigente nacional del PRI Beatriz Paredes ha preferido callar.
Esta
mañana emitió dos comunicados, uno habla del éxito en Aguascalientes, el otro
del triunfo en Oaxaca. Nada sobre Baja California.
Uno
prefiere creer que eso pasa porque la señora Paredes cree que Jorge Hank de
Gobernador no enviaría el mensaje de renovación.
Digo
esto porque me niego a creer que el PRI nacional se haya mantenido al margen de
las elecciones de Baja California por rencores personales. Sería la peor señal
para quienes todavía creen que el PRI puede recuperar muchos espacios, porque
con esos criterios mezquinos, como dicen en el beisbol. No van a llegar ni a
primera base.
Si
los mezquinos rencores personales mantuvieron al PRI nacional alejado de las
elecciones en Baja California, los priístas no tienen remedio.
Y,
como dijo Jardiel Poncela:
“…
Hay que dejarlos por imposibles…”
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