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Han empezado las negociaciones en la
Cámara de Diputados acerca de qué va a hacer el Congreso de la Unión el próximo
uno de septiembre, cuando el Presidente Felipe Calderón deba cumplir con la
obligación constitucional de rendir su primer informe de gobierno.
Hace un año, el edificio de la Cámara de
Diputados fue cercado por la Policía Federal Preventiva. Pero los perredistas
tomaron la tribuna y Vicente Fox no pudo leer su último informe, sólo lo
entregó a la entrada del Palacio Legislativo.
Este año no sabemos que ocurrirá.
Hay negociaciones, dice Santiago Creel.
Habrá sorpresas dice el perredista Carlos Navarrete.
El PRD presidirá la mesa directiva de la
Cámara de Diputados, seguramente no dejarán al Estado Mayor Presidencial
trabajar dentro del recinto.
Como sea, son inútiles las declaraciones y
negociaciones. Sólo hay que revisar la Constitución, la cual dice en su
artículo 69:
“… A la apertura de sesiones ordinarias del
primer período del Congreso asistirá el Presidente de la República y presentará
un informe por escrito, en el que manifieste el estado general que guarda la
administración pública del país…”
Así no pasará nada, y la seguridad del
Presidente Calderón pasa a ser problema de la mesa directiva de la Cámara de
Diputados que será presidida por el PRD.
Esa mesa directiva tiene la obligación
política, legal y constitucional de garantizar la seguridad personal del
Presidente de la República.
Sabe el PRD que cualquiera agresión al
Presidente Calderón en el recinto tendría para ellos un costo muy alto, un
costo impagable en términos políticos y electorales.
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