|
Los
diputados y senadores no han terminado de ponerse de acuerdo sobre la reforma
fiscal, aunque se asegura que para finales de agosto estará lista para votarse.
En
lo que si se han puesto de acuerdo es en hacer algun tipo de reforma electoral.
Y
están de acuerdo todos los partidos, incluido el PAN. Y digo, incluido el PAN,
porque esa reforma electoral puede significar la desaparición del IFE, o al menos
la separación de varios de los consejeros electorales.
Quieren
crear un Instituto Nacional Electoral para organizar todas las elecciones de la
República, incluidas las elecciones de alcaldes y gobernadores.
Esto,
al final de cuentas es una centralización del control de las elecciones.
Pero
esa es apenas una faceta de la reforma electoral.
Otra
sería que el nuevo Instituto Nacional Electoral ya no tendría facultades para
fiscalizar las finanzas de los partidos políticos. Tampoco podría dictaminar
aquellos casos en que las dirigencias de los partidos violan sus propios
estatutos en perjuicio de sus militantes.
En
pocas palabras, el acuerdo de los partidos es quitarse de encima la supervisión
que hasta ahora ejerce el IFE.
Entonces,
Enrique, que no nos vengan con el cuento de que la reforma electoral es para
mejorar el sistema de elecciones y elevar la calidad de la democracia en la
República.
Con
la aceptación de algunas propuestas de organizaciones civiles se ocultará la
verdadera intención de los partidos políticos.
Quieren
una institución electoral a modo.
Que
no sancione, que no regañe, vamos que no les estorbe.
Que
poca, Enrique, qué poca.
|