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Un grupo de legisladores encabezados por Francisco
Labastida ha presentado una iniciativa con el propósito de hacerle más cambios
al régimen fiscal de Petróleos Mexicanos.
Dicen que así dispondría Pemex de algo así
como 80 mil millones de pesos adicionales para todos los grandes pendientes que
tiene.
Y vaya que hay pendientes, pues las
reservas se reducen a gran velocidad, como resultado de las metas de
explotación fijadas por la Secretaría de Hacienda.
Ha dicho el director de Pemex Jesús Reyes
Heroles González Garza que Pemex vive momentos muy difíciles. Funcionarios del
gobierno calderonista no gustan de la propuesta de cambio al régimen fiscal de
Pemex, porque afirman que si Pemex tiene más dinero, tendrá menos el fisco
federal.
Estamos, pues, ante un aparente callejón
sin salida. Pemex necesita dinero, pero el gobierno también.
Así las cosas, tal parece que la reforma
fiscal del Presidente Calderón podría ser la solución a ese dilema.
Porque si por la reforma el gobierno
recibe más dinero, pues se podría reducir la sangría que se hace de recursos de
Pemex.
Es posible que, como en el pasado, la
iniciativa de reforma fiscal del Presidente Calderón contenga el suficiente
margen de maniobra como para se pueda ceder algo sin afectar mayormente la
recaudación esperada.
Ojalá, Joaquín, porque sin Pemex el Estado
Mexicano perdería la única palanca que le da ventajas en la negociación con
otras naciones.
Sin esas ventajas, tendríamos que
despedirnos de las ilusiones de empezar a resolver los problemas de pobreza y
desigualdad.
Y entonces, todo puede pasar.
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