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En mayo de 1997 vino a México el
Presidente de Estados Unidos William Clinton.
Hacía poco que el respaldo financiero que
Clinton dio al gobierno del Presidente Ernesto Zedillo ayudó a México a sortear
el huracán económico y financiero provocado por el llamado error de diciembre.
Durante una de las charlas Clinton le
pidió a Zedillo levantar las restricciones para la operación de las empresas
estadounidenses de mensajería.
Aunque la ley mexicana, como en todo el
mundo, buscaba proteger al Servicio Postal Mexicano, se le abrieron las puertas
a las mensajerías estadounidenses y se arruinó al correo mexicano.
Vale el asunto, porque tal parece que la
grosera reclamación que el representante de los hoteleros españoles hiciera al
Presidente Calderón en presencia del mandatario español José Luis Rodríguez
Zapatero más que preocupación por la reforma fiscal es la preocupación de que a
los ibéricos se les aplique la ley por depredar la ecología con sus desarrollos
turísticos.
Hay evidencias de que los hoteleros
españoles han depredado muchas zonas ecológicas protegidas. Claro, con la
complicidad de gobernadores y presidentes municipales, como ocurre en Quintana
Roo.
Esta mañana, Ignacio Loyola, procurador de
defensa del ambiente, dice que no habrá impunidad para quienes violen las leyes
ambientales.
¿Qué pasará si, como Clinton hace 10 años,
José Luis Rodríguez Zapatero le pide al Presidente Calderón indulgencia para
los hoteleros españoles?
Si reciben indulgencia los hoteleros
españoles, pues el procurador de defensa del ambiente Ignacio Loyola tendrá que
tragarse no sólo sus palabras, sino hasta las cuartillas donde escribió su
declaración.
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