|
Ya
empezó la guerra de declaraciones por la reforma fiscal que el Presidente
Calderón envió al Congreso.
Ha
empezado una batalla política.
Parece que el Presidente Calderón sí hizo
tarea, y con anticipación ha discutido el tema con los partidos políticos.
Muchos
critican que vayan a prevalecer los intereses de los partidos por encima de lo
que consideran es el interés de la Nación.
¿Por
qué no? Si para eso está el Congreso, para eso están los diputados y senadores,
para representar a todos y a cada uno de los intereses y grupos de interés que
conviven en la República.
Y el
hecho de que los partidos, a través de los diputados y senadores y otros
funcionarios electos, debatan
iniciativas como esta de la reforma fiscal es lo que conviene a toda
democracia.
No
es oscuro ni siniestro que los intereses y los grupos de interés de la
República debatan en el Congreso. Si no lo hicieran los asuntos se decidirían
en luchas callejeras.
Hay
que aceptar el orden político de la democracia.
Así
pues, no nos espantemos, la reforma fiscal tiene que pasar por un proceso
político en el foro político por excelencia, en el Congreso, porque no hay nada
más político que los impuestos.
Ahora
que desde el punto de vista de la técnica fiscal, estoy como aquel que
personificaba al general Zaragoza en la recreación de la batalla del 5 de mayo
en el Peñón de los Baños. En medio de fuerte lluvia y un gran lodazal, clamaba:
Estoy
hecho bolas.
|