|
Se asegura que ya tiene lista el
Presidente Felipe Calderón su propuesta de reforma fiscal. Nos dicen que el
dinero será para las prioridades de inversión y gasto social.
Por
lo que sabemos hasta ahora, se proponen nuevos impuestos, otros cambian, pero
no se cobrará IVA sobre alimentos y medicamentos.
Se
asegura que se cobrará un impuesto a la informalidad, para lo cual se cobrará
el 2 por ciento sobre los depósitos en efectivo que se hagan en los bancos.
Quizá
así se obligará a pagar a muchos que operan en la informalidad, pero también le
creará muchos y muy graves problemas a contribuyentes que por la naturaleza de
su negocio manejan mucho efectivo.
Como
sea, habrá que esperar, primero a que se conozca bien a bien la propuesta de
reforma fiscal del Presidente Calderón. Y segundo, habrá que esperar a que el
Congreso decida que aprueba de esa propuesta.
No
sorprendería que lo aprobado no se parezca nada a lo propuesto.
Durante
las próximas semanas escucharemos muchas declaraciones, muchas explicaciones
técnicas, pero la realidad es que eso se los asuntos fiscales es tan
complicado, Joaquín, que a los ciudadanos de a pie no nos queda sino esperar a
que el Congreso aprueba la reforma fiscal. Sólo entonces sabremos cuánto más
tendremos que pagar.
Y
rezar para que nuestros contadores entiendan la reforma.
Dicen
que es una reforma fiscal insuficiente. Es posible, pero en este clima tan
crispado es quizá la única reforma posible, la única reforma fiscal
políticamente aceptable.
Ni
modo. ¿Queríamos democracia, no?
|