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La
Comisión Nacional de Derechos Humanos ya hizo recomendaciones a las autoridades
por el manejo del conflicto de Oaxaca el año pasado. Y exige se compense a los
agraviados.
Y
tal parece que la Suprema Corte de Justicia ha decidido investigar la violación
de las garantías individuales.
Pero
todos hablan de las garantías individuales de los activistas de la APPO y la
sección 22 del magisterio oaxaqueño.
Nadie
quiere hablar de los habitantes de la ciudad de Oaxaca.
El
reportero Lemic Madrid publicó en Excelsior un trágico retrato de lo que
padecieron y padecen los habitantes de la ciudad de Oaxaca.
28
mil empleos perdidos, cada semana cierran dos medianas y pequeñas empresas. La
economía de la ciudad arruinada.
Los
apoyos del gobierno no han llegado. Pero sí llega el fisco. Llegan implacables
el Infonavit, el Seguro Social y Hacienda.
¿Por
qué no habrían de llegar, Joaquín?
Si sangran los corazones de las instituciones
del Estado Mexicano es por los que saquearon, incendiaron, secuestraron
radiodifusoras, levantaron barricadas y no los habitantes de la ciudad de
Oaxaca que durante seis meses fueron rehenes de los vándalos y viven ahora un
desastre económico y social.
¡Qué
bueno que las instituciones del Estado, la Suprema Corte de Justicia y la
Comisión Nacional de Derechos protejan las garantías individuales de los
vándalos, pero ¿y los otros agraviados,
los ciudadanos de la ciudad de Oaxaca?
Ningún
corazón sangra por ellos, Joaquín.
A
ellos, ¿quién los protege?
Nadie,
Joaquín, porque a nadie le importan.
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