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La escritura estaba en la pared, los
calderonistas ganarían la mayoría en el Consejo Nacional del PAN.
El
dirigente nacional del PAN Manuel Espino hizo lo que pudo para evitarlo.
Perdió.
En
este espacio he dado mi opinión personal sobre el comportamiento de Espino,
pero no pienso que tenga que renunciar desde ahora, sin esperar a marzo de
2008.
¿Por
qué tendría que renunciar?
¿Porque se equivocó al enfrentarse al Presidente? Ya pagó su error.
Algunos
partidarios del Presidente Calderón tienen la tentación de rematar a Espino,
harían mal, pues, como sea, Espino representa un modo de pensar entre los
panistas. Podrá no ser mayoritario, pero existe y tiene derecho a existir.
Lo
que urge a los panistas es decidir cómo será su relación con el gobierno de
Felipe Calderón. Han pasado siete años desde que ganaron por primera vez la
Presidencia y a estas alturas ya deberían saber que no les queda sino apoyar al
Presidente Calderón.
Espino
sabe que los próximos nueve meses serán difíciles. Sería un grave error para
los hombres de Los Pinos desperdiciar su tiempo en debilitarlo más.
Alguien
debe decirles a los nuevos jóvenes turcos de Los Pinos que históricamente
cuando los panistas han dejado de verse como adversarios y se han visto como
enemigos a destruir, muchos se han ido del partido.
Y lo
peor que le podría ocurrir al gobierno de
Calderón es que ocurriera una fractura en el PAN.
Así
que no se dejen impresionar, sólo escuchen la voz de aquel clásico:
Serenos,
morenos.
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