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Hoy Día del Maestro, Joaquín, cito a un
maestro, el doctor Pablo Latapí Sarre, quien dice:
“El
primer recuerdo es la experiencia de “ver aprender”. Por una circunstancia
excepcional me tocó enseñar a leer a varios niños; después enseñé a leer a un
grupo de campesinos adultos (uno de ellos, don José, de 76 años). El momento en
que las letras se convierten en palabras y éstas en pensamientos es como un chispazo
que estremece al niño y al adulto por igual; en ese momento el niño sonríe y su
sonrisa es expresión de triunfo y gozo de descubrimiento; en el adulto es
emoción que le desconcierta, comprobación de que “no era tan difícil” y extraña
sensación de descubrir que el pensamiento está escondido en los garabatos del
papel. A mí se me nublaron los ojos
cuando don José me dijo esa tarde: “Ya sé leer; ya soy gente de razón”,
soltando un orgullo reprimido por setenta años.
Ser maestra o
maestro es ser invitado, en ciertos momentos privilegiados, a entrar al alma de
un chico o una chica y ayudarle a encontrarse, a afirmar su carácter, quizás a superar sus temores y
angustias. Y para muchos alumnos el maestro o la maestra son los únicos apoyos
con que cuentan.
Todos
fuimos alumnos, y algunos de nuestros maestros no dejaron de serlo cuando
crecimos y nos despedimos de ellos; siguen vivos en nosotros por su ejemplo; y
en la permanencia de su recuerdo consiste la mejor realización del maestro“.
Con
esas palabras describe el doctor Latapí la experiencia de ser maestro.
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