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Felicidades, Joaquín, hoy empieza el año
catorce de tu noticiero radiofónico.
Ha
sido una larga jornada.
Aquel
3 de mayo el país no se había repuesto todavía de la angustia provocada por el
levantamiento de la guerrilla del EZLN. Aquel 3 de mayo los mexicanos estaban
asustados por el asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo
Colosio.
En
estos trece años desde este espacio, Joaquín, nos has permitido saber y
entender de las horas oscuras y las horas luminosas.
Supimos
y entendimos de las horas oscuras de aquella crisis de 1995, cuando la economía
estuvo a punto de derretirse. No se derritió, pero si devastó las economías de
familias y empresas.
Las
horas luminosas del espontáneo entusiasmo por las visitas del Papa Juan Pablo
II.
Y
las horas luminosas de la transición democrática que culminó con la alternancia
en el poder.
Las
horas oscuras de la confrontación y la polarización políticas.
Las
horas oscuras de las irracionales guerras en Medio Oriente.
¡Cuántas
horas de entrevistas con los personajes del momento, Joaquín!
Quizá
el año pasado fue el más difícil, difícil porque mantuviste el equilibrio profesional,
no fuiste arrastrado a los lodazales de los grandes simplificadores de la
realidad. El año en que resististe los embates de la infamia.
Es
un honor acompañarte a lo largo de este camino de ejemplar profesionalismo
Con
satisfacción puedes parafrasear a Neruda: confieso que he vivido.
Después
de todo, alguien dijo que en el viaje de la vida no hay caminos llanos; todos
son subidas o bajadas.
Felicidades
de nuevo, Joaquín.
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