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El pasado miércoles, en el Palacio de
Minería, se efectuó la reunión que puso en marcha los trabajos para lo que
llaman la reforma del Estado.
No fue una reunión cualquiera, pues como
dijera Leo Zuckerman, por primera vez se reunieron los poderes de la Federación
sin haber sido convocados por el Presidente.
El líder del Senado Manlio Fabio Beltrones
logró reunir a gente que desde hace más de un año no estaban juntos en un mismo
acto.
Comparto tu escepticismo, Joaquín, sobre
el posible éxito de esta reforma del Estado.
Esa reforma incluye la reforma electoral,
reformas al sistema de procuración y administración de justicia, la hacendaria,
una posible reforma laboral, la energética. Interminable lista de temas,
Joaquín.
Habrá muchas discusiones. Cada partido
tiene su agenda, porque cada partido tiene sus propios objetivos.
Pero hay algo que no nos han dicho.
¿Por qué quieren cambiarle hasta el modo
de andar al Estado, y a la forma de gobierno? Pienso que lo quieren hacer con
el fin de quitarle poder y facultades al Presidente de la República.
Se trata de que esos poderes que le quiten
al Presidente pasen al Congreso.
Lo
que nadie se quiere preguntar es si lo que le conviene a México es la debilidad
de la Presidencia de la República.
Nadie quiere recordar que las horas más
negras de la historia de México han sido cuando la Presidencia de la República
ha sido muy débil.
Y de nada ha servido en esas horas negras
tener un congreso y un poder judicial fuertes.
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